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La Purificación de la Voluntad y la Restauración del Deseo Santo

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La Purificación de la Voluntad y la Restauración del Deseo Santo

Introducción: Un Llamado a la Consejería Restauradora

Vivimos en un mundo saturado por la búsqueda del placer egocéntrico, una mentalidad que encuentra su arquetipo más claro en el concepto del eros griego: una gratificación sensorial desprovista de comunión y pacto. En este contexto, los consejeros pastorales enfrentan la urgente necesidad de un marco doctrinal sólido y práctico para guiar a los creyentes hacia la verdadera libertad prometida en Juan 8:32: «Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres». Este manual ha sido diseñado con un propósito claro: equipar al consejero para facilitar la purificación de la voluntad y la restauración del gozo bíblico en los aconsejados, ayudándoles a transitar desde la esclavitud del deseo caído hacia la plenitud del deleite en Dios.


PARTE I: FUNDAMENTOS DOCTRINALES PARA EL CONSEJERO

1. El Diagnóstico Divino de la Voluntad Humana: Dirección, no Autonomía

Para el consejero pastoral, comprender la condición bíblica de la voluntad humana es de importancia estratégica. Un diagnóstico erróneo, como la creencia en un «libre albedrío absoluto», inevitablemente conduce a un tratamiento espiritual ineficaz. La Escritura no presenta la voluntad como una facultad autónoma, sino como un timón que es dirigido por los deseos más profundos y las percepciones del corazón.

La naturaleza de la voluntad humana, según la Escritura, está intrínsecamente ligada a la orientación del corazón. Efesios 2:3 describe nuestra condición no regenerada como un estado en el que vivíamos «haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos». De manera similar, Romanos 1:24-25 revela que cuando la humanidad rechaza la verdad, Dios «los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones». Estos pasajes demuestran que la voluntad no opera en un vacío, sino que ejecuta los mandatos del deseo interior.

Teológicamente, este concepto se profundiza al entender que la orientación de la voluntad es hacia poseer lo que se percibe como bueno. Como enseñó Agustín, la verdadera libertad no reside en la capacidad de elegir entre el bien y el mal, sino en amar a Dios tan plenamente que no se desee otra cosa. En su estado caído, sin embargo, la voluntad está esclavizada a la concupiscencia, descrita en 1 Juan 2:16 como «los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida». Es esta esclavitud la que el mundo erróneamente etiqueta como «placer».

Perspectiva Bíblica Perspectiva Cultural
«El que confía en su propio corazón es necio» (Proverbios 28:26). La voluntad y los sentidos deben ser calibrados y redirigidos hacia Dios y Su verdad para experimentar el gozo santo. «Sigue tu corazón». Este lema exalta la autonomía del deseo personal como la máxima autoridad moral, una perspectiva que la Biblia diagnostica como necedad y el camino a la esclavitud.

Esta voluntad, dirigida por un corazón no regenerado, inevitablemente distorsiona su definición del bien, llevando al aconsejado a buscar vida en fuentes de muerte. Es esta trágica redefinición la que debemos desmantelar con cuidado pastoral.

2. La Distinción Crucial: Gozo Bíblico vs. Placer Mundano

Un consejero debe dominar la diferencia fundamental entre el gozo diseñado por Dios y el placer definido por el mundo. Esta distinción es la herramienta teológica esencial para desmantelar las justificaciones del pecado en el corazón del aconsejado y reorientarlo hacia la verdadera satisfacción que se encuentra solo en Dios.

El Gozo Bíblico es fundamentalmente relacional, santo y teocéntrico. No es una mera emoción, sino el deleite profundo que surge de la comunión con Dios y la obediencia a Su voluntad.

  • Salmo 16:11 lo define como una plenitud que se encuentra exclusivamente en la presencia de Dios: «En tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre».
  • Juan 15:11 conecta directamente el gozo con la permanencia en Cristo a través de la obediencia a Sus mandamientos.
  • Cantar de los Cantares 6:3 y Hebreos 13:4 lo sitúan en un contexto de pacto, mutualidad y santidad, demostrando que es un fruto de la entrega y el honor, no de la apropiación egoísta.

El Placer Mundano, por el contrario, es egocéntrico, apropiador y esclavizante. Es la corrupción del gozo santo producto de la caída. Su mentalidad se resume en la frase: «Esto me gusta, lo quiero, lo tomo». Busca la gratificación personal como el fin último, utilizando a personas y cosas como medios para alcanzarla, lo que inevitablemente conduce al vacío y la esclavitud.

El Arquetipo del Placer Mundano: El Eros Griego

Un arquetipo útil para entender el placer mundano es el concepto del eros griego, entendido como la búsqueda de placer sensorial sin el ancla de la comunión, la intimidad relacional o el pacto. Esta filosofía reduce el cuerpo a un simple instrumento de gratificación y a las personas a objetos de consumo. La Escritura condena de manera inequívoca esta visión.

  • 1 Corintios 6:18-20 nos llama a glorificar a Dios en nuestro cuerpo, que es templo del Espíritu Santo y fue comprado por un precio, oponiéndose a cualquier uso que lo deshonre.
  • Hebreos 13:4 condena explícitamente toda expresión sexual fuera del pacto matrimonial, calificándola de fornicación o adulterio. La búsqueda de este tipo de placer es diametralmente opuesta al amor bíblico, que se entrega en lugar de consumir.

Esta búsqueda del placer mundano no ocurre de manera aleatoria, sino que sigue un patrón de tentación predecible que la Escritura nos revela desde sus primeras páginas.


PARTE II: EL PROCESO DEL DESEO DESVIADO: DE LA TENTACIÓN A LA TRANSGRESIÓN

3. Anatomía de la Tentación: La Progresión de Génesis 3:6

El pecado rara vez es un evento espontáneo y aislado; es el clímax de una progresión interna que todo consejero debe aprender a identificar. Génesis 3:6 nos ofrece el modelo bíblico fundamental para comprender la anatomía de la tentación, detallando el proceso por el cual un deseo se desvía de la voluntad de Dios hacia la transgresión.

La progresión del deseo pecaminoso se desglosa en los siguientes pasos:

  1. Vista y Evaluación Sensorial: El proceso comienza con la percepción. La mujer vio que el árbol era «bueno para comer» (tov lema’akal). Se trata de una evaluación centrada en la gratificación sensorial y el placer físico.
  2. Valoración Estética: La tentación avanza a un juicio estético. El árbol era «agradable a los ojos» (ta’avah la’ayinayim). El objeto no solo es útil para el placer, sino que ahora es bello y atractivo en sí mismo.
  3. Deseo Existencial y Apropiador: El deseo se profundiza, convirtiéndose en una ambición existencial. Era un «árbol codiciable para alcanzar la sabiduría» (nechmad lehaskil). El fruto prometía una ganancia personal y una autonomía que desafiaba a Dios.
  4. Apropiación: La voluntad cede al deseo. La narración dice simplemente: «y tomó de su fruto». Este es el acto de posesión que cruza el umbral de la intención al hecho.
  5. Transgresión: La consumación del acto de desobediencia: «y comió».

La palabra hebrea clave en este proceso es nechmad. Este término no denota un simple anhelo, sino un deseo egoísta de posesión, una codicia que encapsula perfectamente la mentalidad de «Esto me gusta, lo quiero, lo tomo».

Este patrón no se limita al jardín del Edén. En 2 Samuel 11:2-4, vemos a David replicar exactamente la misma secuencia: ve a Betsabé, la valora como hermosa, la desea, la toma (apropiación) y comete adulterio (transgresión). Este modelo antiguo sigue siendo explotado activamente por las distorsiones culturales de nuestro tiempo.

4. Manifestaciones Contemporáneas del Deseo Caído

Para ser eficaz, el consejero debe ser culturalmente sabio, capaz de conectar el patrón bíblico de la tentación con los problemas pastorales específicos de hoy. Como consejeros, debemos ayudar a los creyentes a ver con claridad cómo la cultura de consumo deforma activamente su percepción de la belleza, un engaño que debe ser abordado con verdad y compasión. Este patrón se explota porque, como revela la Escritura, nuestros sentidos son «formas distintas de una misma orientación interior»; son las ventanas a través de las cuales un corazón caído busca su gratificación.

La Sexualización Cultural y la Mentalidad de Consumo

Nuestra cultura explota sistemáticamente la progresión de Génesis 3:6, entrenando los sentidos para codiciar y consumir en lugar de honrar y deleitarse.

  • Las Nalgas Femeninas: La cultura toma una parte del cuerpo diseñada para funciones estructurales y de gestación y la erotiza, convirtiendo lo funcional en un objeto de codicia visual y apropiación mental. Esto contrasta radicalmente con la admiración santa y exclusiva dentro del matrimonio, celebrada en Proverbios 5:19.
  • Los Senos Femeninos: Diseñados por Dios para nutrir y crear un vínculo íntimo (Isaías 66:11), son desvirtuados y convertidos en símbolos de gratificación egoísta. La Escritura, en cambio, los presenta como parte de una persona completa a ser amada y admirada integralmente, como en Cantar de los Cantares 7:8.

El principio fundamental que el consejero debe enseñar es este: La codicia fragmenta; el gozo bíblico honra a la persona completa.

El Ciclo de la Pornografía

El consumo de pornografía es una de las aplicaciones más directas y destructivas del patrón de Génesis 3:6 en el mundo moderno. Este ciclo vicioso se puede desglosar de la siguiente manera:

  1. Estimulación: La exposición a una imagen o video inicia el proceso (Vista).
  2. Evaluación: La mente juzga lo que ve como «bueno» para la gratificación personal (Valoración).
  3. Deseo: Surge un intenso anhelo de poseer esa experiencia (Deseo).
  4. Apropiación: La autoestimulación se convierte en el acto de «tomar» el placer prometido.
  5. Transgresión: Se consuma el pecado de la lujuria, que, como advierte Santiago 1:15, «siendo consumado, da a luz la muerte» espiritual, relacional y emocional.

Esta experiencia aislada y cosificadora es el antídoto del gozo relacional y de pertenencia mutua celebrado en Cantar de los Cantares 6:3: «Yo soy de mi amado, y mi amado es mío».

Habiendo diagnosticado el problema y sus manifestaciones, debemos ahora dirigir nuestra atención al modelo divino de restauración y a la metodología para alcanzarlo.


PARTE III: EL MARCO METODOLÓGICO PARA LA RESTAURACIÓN

5. El Modelo Redimido: El Gozo en el Cantar de los Cantares

Frente al deseo desviado, la Escritura nos presenta el Cantar de los Cantares no como un manual técnico sobre el placer, sino como la visión de Dios para el deseo redimido. Este libro es el «norte» hacia el cual el consejero debe guiar al aconsejado, proveyendo un modelo tangible del gozo santo en el contexto del pacto matrimonial.

Es crucial argumentar en contra de las interpretaciones erróneas. El Cantar de los Cantares no es ni erotismo secular disfrazado de texto sagrado ni una simple poesía romántica. Es una «celebración del amor matrimonial redimido», donde el deseo, la admiración y la intimidad física son restaurados a su propósito original: glorificar a Dios a través de la entrega mutua.

Las siguientes observaciones exegéticas demuestran la naturaleza santa de este libro:

  • Lenguaje Íntimo, No Vulgar: En pasajes como Cantar 7:2-8, la descripción detallada del cuerpo del amado se expresa con un lenguaje de admiración reverente y poética, no con la crudeza cosificadora de la lujuria.
  • Deleite Mutuo y Pertenencia: La declaración central, «Yo soy de mi amado, y mi amado es mío» (Cantar 6:3), define la relación en términos de pertenencia mutua y entrega, no de apropiación y consumo.
  • Deseo Cultivado y Dominio Propio: El estribillo «No despertéis… al amor, hasta que quiera» (Cantar 2:7) enseña paciencia, respeto y dominio propio, un contraste directo con el hedonismo impulsivo y descontrolado del eros griego.

De manera extraordinaria, el Cantar redime explícitamente la progresión de Génesis 3:6. El deseo ya no conduce a la transgresión, sino a la celebración santa:

  1. Vista: «He aquí que tú eres hermosa, amiga mía» (Cantar 4:1).
  2. Valoración: Se valora a la persona completa en su belleza integral (Cantar 7:1-9).
  3. Deseo: Se expresa un anhelo mutuo y santo (Cantar 6:3).
  4. Apropiación Santa: La intimidad se da en un contexto de pureza, «sin mancilla», como lo ordena Hebreos 13:4. Esta «apropiación» es santa porque no es un acto de tomar para uno mismo (consumo), sino de pertenencia mutua y entrega sacrificial, como se celebra en la declaración «Yo soy de mi amado, y mi amado es mío».

Para que un individuo pueda transitar del modelo caído de Génesis al modelo redimido del Cantar, se requiere una intervención sobrenatural, llevada a cabo por los agentes divinos de transformación.

6. Los Agentes Divinos de Transformación

El consejero nunca debe olvidar que la tarea de restauración no descansa sobre sus hombros. La purificación de la voluntad es, en su esencia, una obra sobrenatural realizada en el corazón del creyente por dos agentes divinos específicos: la Palabra de Dios y el Espíritu Santo.

La Palabra de Dios: Renovación de la Mente

La oración de Cristo en Juan 17:17 establece a la Palabra como el principal agente de santificación: «Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad». La Palabra de Dios cumple una doble función en la purificación de la voluntad:

  • Función Correctiva: Expone el pecado y corrige las percepciones distorsionadas. Salmos 119:9 pregunta: «¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra».
  • Función Reorientadora: Reorienta los deseos desde el placer mundano hacia el gozo en Dios. Salmos 37:4 nos instruye: «Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón».

Como afirma Salmos 119:11, meditar en la Palabra transforma la mentalidad de «esto me gusta, lo quiero, lo tomo» en la pregunta santificadora: «¿esto glorifica a Dios?».

El Espíritu Santo: Poder para la Libertad

Si la Palabra provee la verdad que define la libertad, el Espíritu Santo provee el poder para vivir en ella. 2 Corintios 3:17 declara: «donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad».

  • El Espíritu libera al creyente de la esclavitud del placer mundano (incluyendo la mentalidad del eros griego) y lo capacita para experimentar el gozo santo descrito en Salmos 16:11.
  • Romanos 8:13-14 detalla el rol práctico del Espíritu en este proceso: es por medio del Espíritu que «hacéis morir las obras de la carne», transformando los sentidos de herramientas de codicia en canales de la gloria de Dios.

Armados con el conocimiento de este diagnóstico, este modelo redimido y estos agentes divinos, podemos ahora delinear una metodología práctica y estructurada para la consejería.

7. Metodología Práctica para la Purificación de la Voluntad (Guía para el Consejero)

Esta sección constituye el corazón práctico de este manual. Los siguientes pasos forman un proceso estructurado y bíblicamente fundamentado para guiar a una persona desde la esclavitud del placer hacia la libertad del gozo en Cristo. El rol del consejero es facilitar este proceso de transformación, dependiendo en todo momento de la obra de la Palabra y el Espíritu.

Plan de Acción para la Consejería:

  1. Paso 1: Guiar al Aconsejado a Deconstruir la Percepción del Placer como un Derecho. Usando Romanos 12:2 («No os conforméis a este siglo…») como base, ayude al aconsejado a verbalizar las mentiras culturales que ha interiorizado sobre su supuesto «derecho» a la gratificación. El objetivo es desmantelar la idea de que la satisfacción personal es el bien supremo.
  2. Paso 2: Discipular el Deseo con la Verdad de la Palabra. Una vez expuesta la mentira, guíe al aconsejado a recalibrar sus anhelos con la verdad. Use Salmos 119:105 («Lámpara es a mis pies tu palabra…») para enseñarle a someter cada deseo al escrutinio de la Escritura, aprendiendo a desear lo que Dios declara como bueno y santo.
  3. Paso 3: Entrenar la Voluntad para la Obediencia a Cristo. La voluntad debe ser entrenada activamente. Aplique el principio de 2 Corintios 10:5 («llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo»). Entrene al aconsejado en la disciplina de identificar pensamientos y deseos pecaminosos en el momento en que surgen y someterlos inmediatamente a la señoría de Cristo en oración.
  4. Paso 4: Ayudar a Reeducar los Sentidos para el Discernimiento Santo. La purificación involucra todo el ser. Con Hebreos 5:14 como guía, ayude al aconsejado a desarrollar disciplinas que ejerciten sus sentidos «en el discernimiento del bien y del mal». Esto incluye eliminar la exposición a medios corruptores y cultivar activamente la apreciación de la belleza en la creación de Dios y la santidad en las relaciones.
  5. Paso 5: Afirmar la Obediencia como un Fruto de la Gracia. Finalmente, asegure que el aconsejado entienda que este proceso no se logra por mera fuerza de voluntad. Explique Tito 2:11-12, mostrando que la gracia de Dios no solo perdona nuestro pasado, sino que activamente «nos enseña a que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente».

Disciplinas de Apoyo

Para reforzar este proceso, el consejero debe fomentar la implementación de disciplinas espirituales prácticas que purifican la voluntad y fortalecen el espíritu:

  • Oración: Un clamor constante por un corazón puro y un deseo por Dios (Salmos 63:1).
  • Ayuno: Una disciplina que somete los apetitos físicos a la prioridad de lo espiritual (Mateo 6:16-18).
  • Comunidad: La rendición de cuentas y el estímulo mutuo dentro del cuerpo de Cristo (Hebreos 10:24-25).

A continuación, se presenta una guía de aplicación que el consejero puede compartir directamente con el aconsejado.

8. Plan de Acción para el Aconsejado

Esta sección es un recurso tangible que tu consejero puede entregarte. Es un resumen de los pasos prácticos que, con la ayuda de Dios, puedes tomar para caminar hacia la restauración de tu voluntad y tus deseos.

  • 1. Reconoce tu Condición: El primer paso hacia la libertad es la honestidad. Admite humildemente ante Dios tu inclinación natural hacia el placer egoísta y la búsqueda de gratificación fuera de Su voluntad. Como dice 1 Juan 1:8, si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos.
  • 2. Arrepiéntete Específicamente: El arrepentimiento verdadero va más allá de lamentar los actos pecaminosos. Confiesa a Dios la orientación pecaminosa de tu corazón que los produce. Ora como el salmista en Salmos 51:10: «Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí».
  • 3. Renueva tu Mente: La transformación duradera comienza desde adentro. Comprométete a saturar tu mente con la verdad de la Palabra de Dios. Lee, medita y memoriza las Escrituras para que, como dice Efesios 4:23, seas renovado «en el espíritu de vuestra mente».
  • 4. Redirige tus Sentidos: Comienza a practicar activamente el uso de tu vista, tu oído y tu imaginación para la gloria de Dios. En lugar de consumir contenido que alimenta la lujuria, contempla la belleza de la creación de Dios (Salmos 19:1). Escucha música y enseñanzas que edifiquen tu espíritu. Disciplina tu mente para honrar a Dios.
  • 5. Rinde tu Voluntad Diariamente: Entiende que la libertad no es un evento único, sino un camino de rendición continua. El gozo verdadero no se encuentra buscando placer, sino que es un fruto que viene de la obediencia y la permanencia en Cristo. Aférrate a la promesa de Juan 15:11, donde Jesús dice que nos ha hablado para que Su gozo esté en nosotros.

La aplicación más profunda y hermosa de estos principios se encuentra en el contexto sagrado que Dios diseñó para la intimidad y el gozo: el matrimonio.


PARTE IV: EL CONTEXTO SAGRADO DEL GOZO BÍBLICO

9. Hebreos 13:4: El Baluarte Divino del Gozo Matrimonial

Hebreos 13:4 se erige como el marco divino que protege, define y eleva el gozo sexual. Este versículo no es meramente una prohibición restrictiva, sino una gloriosa afirmación del diseño de Dios, estableciendo los límites sagrados dentro de los cuales la intimidad puede florecer en pureza y deleite.

Una exégesis detallada del versículo revela la profundidad de la intención de Dios:

Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios. (Hebreos 13:4)

  • «Honroso» (timios): Este término griego significa valioso, precioso, digno del más alto honor. Dios mismo confiere un valor incalculable al pacto matrimonial.
  • «Sin mancilla» (amiantos): Esta palabra significa puro, incontaminado, sin mancha. Describe una intimidad libre del egoísmo, la manipulación y la cosificación que caracterizan al eros mundano.
  • «Juzgará»: Esta no es una amenaza vacía, sino una solemne advertencia de que Dios, como autor del matrimonio y del gozo, tomará en serio toda violación de Su diseño santo, incluyendo cualquier forma de placer sexual fuera de los confines del pacto matrimonial.

Juntos, timios y amiantos establecen que la intimidad matrimonial no solo es valiosa y digna de honor, sino que su valor se preserva precisamente por su pureza y su separación de la mentalidad egoísta y consumista del mundo.

Aplicaciones Pastorales

  • Para los Casados: El consejero debe usar este versículo para instruir a las parejas a cultivar activamente un gozo mutuo, reverente y sacrificial. Deben ser enseñados a luchar contra la mentalidad consumista del eros y a verse el uno al otro como coherederos de la gracia de la vida, unidos en un solo ser como un reflejo del misterio de Cristo y la Iglesia (Efesios 5:31-32).
  • Para los Solteros: Este versículo establece límites claros y santos que protegen la dignidad del individuo y el honor del futuro cónyuge. El consejero debe enmarcar la pureza no como una privación, sino como un acto de adoración que honra a Dios en el presente y guarda el gozo sagrado para su contexto designado.

Este baluarte divino nos conduce a la conclusión final de todo nuestro estudio.

Conclusión: La Libertad del Gozo sobre la Esclavitud del Placer

El argumento central de este manual puede sintetizarse en una verdad doctrinal fundamental: «El placer en sí mismo nunca fue el plan de Dios. El plan de Dios fue siempre la obediencia, la comunión, el amor y la verdad». Donde estos elementos están presentes, puede florecer el gozo verdadero. Donde están ausentes, todo placer, incluido el eros griego, no es más que una perversión del diseño divino.

La purificación de la voluntad, por lo tanto, no es un ejercicio de ascetismo austero, sino un camino hacia la verdadera libertad. Es el proceso por el cual somos liberados de la tiranía del placer mundano y conducidos a la plenitud del gozo bíblico que se encuentra únicamente en la comunión con Cristo. Esta es la libertad que Él prometió en Juan 8:32, una libertad que rompe las cadenas del deseo caído y restaura nuestra capacidad de deleitarnos en Dios y en Sus buenos dones de la manera que Él siempre se propuso.

Declaración Final

En un mundo que idolatra el placer y el eros, los creyentes estamos llamados a restaurar el gozo bíblico. El matrimonio es honroso, su lecho sin mancilla, y su gozo santo. Que nuestras voluntades sean purificadas por la Palabra, nuestros deseos santificados por el Espíritu, y nuestro gozo hallado únicamente en Cristo, para la gloria de Dios.


Apéndice: Preguntas de Reflexión para Sesiones de Consejería

Esta sección ofrece una herramienta práctica para que el consejero la utilice durante las sesiones. Estas preguntas están diseñadas para facilitar la autoexaminación y la aplicación personal por parte del aconsejado.

  1. ¿Cómo defines el «bien» en tu vida? ¿Refleja Salmos 119:68 («Tú eres bueno, y haces bien; enséñame tus estatutos»)?
  2. ¿Dónde ha reemplazado el placer mundano, incluido el eros, el gozo bíblico en tu corazón y tus hábitos?
  3. ¿Cómo puedes reorientar tus sentidos (vista, oído, imaginación) para glorificar a Dios y discernir entre el bien y el mal, según Hebreos 5:14?
  4. ¿De qué manera específica el Cantar de los Cantares modela un amor reverente y de entrega mutua que se opone a la mentalidad de consumo del eros?
  5. ¿Qué disciplinas espirituales prácticas implementarás esta semana para cultivar activamente el gozo en la presencia de Dios (Salmos 16:11)?

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